La ministra de Justicia y Derechos Humanos de Santiago del Estero, Dra. Matilde O’Mill, participó de la Cumbre Internacional IA, Justicia y Gobierno, organizada por UBA IALAB en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, un espacio de intercambio y reflexión sobre los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial en el ámbito de la Justicia y la gestión pública.
La ministra integró el panel “¿Quién controla la IA? Cómputo, poder y soberanía de IA”, donde abordó la importancia de analizar los principios, valores y concepciones que orientan el diseño y la implementación de estas tecnologías, especialmente cuando su utilización puede incidir en la vida de las personas y en el funcionamiento de las instituciones.
Durante su exposición, O’Mill sostuvo que “es absolutamente necesario poder analizar la concepción de la persona y de la sociedad con que se diseñan los sistemas, porque al estar interpretando la realidad ese diseño debería ser participativo, justo y responsable”.
En este sentido, planteó la necesidad de comprender que los sistemas de inteligencia artificial no son ajenos a las decisiones humanas que intervienen en su desarrollo. Los criterios utilizados para diseñarlos, la información con la que trabajan y los valores que orientan su funcionamiento constituyen aspectos fundamentales para garantizar una aplicación responsable de estas herramientas.
La ministra también invitó a reflexionar sobre los límites de la tecnología frente a la complejidad de las experiencias humanas. Si bien la inteligencia artificial puede procesar grandes cantidades de información y analizar múltiples variables, existen dimensiones vinculadas con las emociones, los contextos personales y las situaciones de vulnerabilidad que requieren una comprensión más profunda.
En el ámbito de la Justicia, esta reflexión adquiere especial relevancia, ya que detrás de cada situación existen personas que atraviesan realidades particulares. El miedo de quien decide realizar una denuncia, el dolor que puede acompañar ese proceso o la valentía necesaria para buscar ayuda son aspectos que no pueden reducirse únicamente a datos o procedimientos automatizados.
Desde esta perspectiva, la incorporación de inteligencia artificial en los sistemas judiciales y en la administración pública plantea el desafío de aprovechar sus posibilidades sin perder de vista la responsabilidad humana, la necesidad de garantizar derechos y la importancia de construir respuestas institucionales sensibles a las distintas realidades sociales.
La participación de Santiago del Estero en la Cumbre permitió aportar una mirada centrada en las personas al debate sobre el desarrollo tecnológico, poniendo en valor la importancia de promover sistemas diseñados con criterios de participación, justicia y responsabilidad.
El encuentro constituyó así una oportunidad para profundizar el intercambio sobre los desafíos actuales de la inteligencia artificial y la necesidad de avanzar hacia una innovación tecnológica que, además de mejorar procesos y ampliar capacidades, contribuya a fortalecer instituciones más justas, responsables y humanas.

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